Poco podemos añadir aquí a lo que ya se ha dicho y repetido sobre el abuso de los antibióticos. No obstante, tan poco caso parecen hacer unos y otros al respecto y tan grave es el problema que habrá que seguir repitiéndolo donde haga  falta.

La Organización Mundial de la Salud lo ha dicho claramente: si se siguen usando inadecuadamente los antibióticos se crearán supermicrobios resistentes a todo tipo de fármacos y retrocederemos en el tiempo de manera que una infección leve pueda producir la muerte.

Y esta advertencia, además, parte de una realidad. No es ya ese "si no hacemos esto, pasará aquello" que nos fía a largo plazo el problema y nos hace remisos a cambiar nuestro comportamiento, sino que, desde hace años, médicos y funcionarios están advirtiendo de bacterias que ya están desarrollando resistencia a todo tipo de antibióticos.

Explicaremos, una vez más, el problema: si un paciente no completa la dosis de antibióticos para eliminar una infección, los microbios que sobreviven desarrollan resistencia a este fármaco, resistencia que, lógicamente, acaba propagándose a los demás. De la misma manera, si se toma un antibiótico cuando no es necesario -verbigracia: para combatir la tos en una bronquitis aguda-, las bacterias que, de forma natural, viven en el organismo desarrollarán resistencia a él.

Las consecuencias se explican más fácilmente aún: si la bacteria que produce una infección, leve o no, se vuelve resistente a un antibiótico, esa infección leve nos podrá matar. Por ejemplo: según la OMS, en Estonia, Letonia y zonas de Rusia y China, el 10% de los enfermos de tuberculosis están infectados por cepas resistentes a los antituberculosos más potentes, en Tailandia ya no surten efecto tres de los medicamentos más comunes empleados contra la malaria por esta misma razón, el 30% de los enfermos de hepatitis B tratados con un reciente fármaco presenta resistencia pasado un año...

Por lo tanto, años y años de investigación, esfuerzo y sacrificio pueden quedarse en nada por el mal uso o la frivolización de los antibióticos, abocándonos a un mundo de virus incurables. Y esto es responsabilidad de todos: de los médicos que, por una u otra razón, recetan antibióticos indebidamente, a las personas que, frente a cualquier molestia los usan, o los dejan de usar ante cualquier alivio, a las leyes que permiten el acceso de cualquier persona a determinados medicamentos -por todos conocidos- que contienen antibióticos y otros usos incorrectos de los antibióticos: en la ganadería para el engorde de ganado y en la fabricación de alimentos transgénicos, donde se marcan genes con antibióticos.

Este artículo, casi una proclama, lo es por el abultado riesgo que corremos; lejos de ser alarmista pretende hacernos ver una realidad que, de nuevo, ha sido provocada por todos nosotros y sólo podemos librarnos de sus graves consecuencias cambiando todos nosotros nuestro comportamiento.

Más información con datos detallados aquí y en   resistencia a los antibióticos.              

 

Fuentes: wwww.elmundosalud.com y José Luis de la Serna en el suplemento de salud de El Mundo.

 

 

VOLVER A PRINCIPAL WB01339_.gif (896 bytes)