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Iberdrola hace ya años que se apuntó a la energía verde, limpia y renovable.

En el 2003 protagonizó junto a ENDESA una campaña por la que, pagando más, te podían suministrar energía eléctrica procedente de fuentes de producción renovable. El engaño era tan descarado que la propia Comisión Nacional de la Energía avergonzó a estas dos compañías pues, según la C.N.E., era técnicamente imposible garantizar que la energía que llegaba a la casa de uno procedía de un método de producción u otro; se producía lo que se producía y se distribuía según las necesidades de cada zona.

Ahora, finales del 2007, Iberdrola vuelve a la carga. Ha creado Iberdrola Renovables para salvar el mundo del cambio climático -al que las emisiones de sus centrales eléctricas tanto han contribuído- y todos podemos ver a diario su campaña publicitaria para vender acciones de esta nueva sociedad.

Pero Iberdrola, que afirma ser la empresa eléctrica con mayor potencia eólica instalada en el mundo,  produce energía de todas las maneras posibles... y rentables.

En el 2003 el 4% de su producción procedía de fuentes renovables... y el 42% de centrales nucleares que, en ningún caso, fabrican una energía limpia, ecológica ni segura. Desde entonces esta empresa ha hecho un gran esfuerzo en adquirir y desarrollar energías renovables, pero también está invirtiendo en energía nuclear -aunque aún no ha creado Iberdrola Energía Atómica- reanimando la producción nuclear en México, y aumentando la ya existente en el Reino Unido y Rumanía, por ejemplo.

Tampoco pareció importarle en absoluto el medio ambiente cuando participó en la OPA para adquirir ENDESA y sus centrales de carbón y de gas -combustible éste que, aunque en menor medida, también emite CO2-. Con esta adquisición sus emisiones de CO2 habrían pasado a casi 64 millones de toneladas entre el 2006 y el 2007.

Curiosamente su presidente, Ignacio Sánchez Galán, defendió en el 2005 en solitario el Protocolo de Kioto, frente a otras empresas eléctricas. En palabras del diario económico Cinco Días, el objetivo de esa defensa era dañar a su principal competidora, ENDESA, responsable en aquel entonces del 50% de las emisiones de CO2 del sector. Por entonces también el presidente de Iberdrola entendía que los costes medioambientales "debían ser considerados como unos costes más de producción".

Es evidente que a Iberdrola únicamente le preocupa producir energía y venderla y está dispuesta a fabricarla de todas las maneras posibles -eólica, nuclear, carbón, gas, etc.- y a utilizar para vendérnosla todos los argumentos necesarios, sean verdaderos o falsos.