Las bandejas blancas que cada vez se usan con más frecuencia en supermercados y tiendas de alimentación, además de utilizarse como vasos y otros recipientes en locales de la denominada "comida basura", son un peligro para la salud por los componentes de las que están hechas y que no son, pese a que pueda parecerlo, de corcho blanco.
Muy al contrario estas bandejas son de un plástico obtenido de la polimerización del estireno, considerado "sustancia cancerígena probable" por la Agencia de EE.UU. para la investigación del cáncer. También es conocido por afectar al sistema reproductor. Otro componente de estas bandejas es el benceno, éste sí, reconocido cancerígeno.
El daño que produce al medio ambiente o a los trabajadores que participan en su fabricación son importantes, aunque no sea este el espacio para tratarlos, así como su utilización como aislante.
Antes de iniciar cualquier discusión sobre el peligro de estas bandejas habría que plantearse su utilidad, pues muchas veces sólo sirven de envase previo a su venta para ir, después, directamente a la basura. Indudablemente se puede prescindir de ellas o sustituirlas por envases plásticos sin riesgo o, como podría ser en el caso de la carne fresca, envoltorios de toda la vida.
Fuente: Greenpeace