| Ni es oro todo lo que
reluce ni todo progreso es bueno. Un
buen ejemplo es esta imagen: al fondo humean las chimeneas de una central nuclear que,
consumiendo uranio, produce electricidad, peligrosísimos residuos radiactivos que
durarán siglos y amenaza continuamente la vida en muchísimos kilómetros a la redonda.
Más abajo unas placas solares: utilizan la energía
gratuita del sol y producen electricidad y nada más. Duran décadas, pero no dan un
ruido.
Ambas son fruto del progreso. |