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A estas alturas todo el mundo sabe que la receta perfecta
para disfrutar la Navidad se hace comiendo todo lo posible, y más, gastando más de la
cuenta, y a poder ser en cosas inútiles, y haciendo un pequeño donativo a algún
maratón televiso o a una ONGD. En esta página nos vamos a centrar en la primera parte,
en la comida, para que sepas, con tres ejemplos, que la supuesta felicidad propia puede
hacer sufrir a seres inocentes y al medio que te alberga.
No se trata de aguar la fiesta,
sino de disfrutarla sin dañar a nadie, con verdaderos deseos de paz a todo y todos.
Sin ellos no hay
Navidad 
El recurso
barato
El toque exquisito
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