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Se tiene a la agricultura ecológica como un lujo sólo al alcance de un reducido número de agricultores y de consumidores dispuestos a gastar mucho dinero en su alimentación.

Se piensa que las condiciones especiales del cultivo ecológico sólo sirven para determinadas tierras y su producción, pese a que cada año crece la superficie ocupada por esta sana práctica, nunca podrá ser suficiente para alimentarnos a todos.

El imprescindible colaborador de la agricultura, sea cual sean sus formas, el plaguicida, es aún más desconocido, aunque todas las plantas que existen se han venido defendiendo ellas solas desde que comenzaron a crecer.

Criar tomates o maíz sin atiborrarlos de pesticidas que acabarán en  la cadena alimenticia es posible, siempre que se dediquen a la investigación de plaguicidas naturales tantos recursos como los que utilizan para crear más venenos y compuestos químicos artificiales que dañan la salud del planeta y de sus habitantes.

Las palabras se pueden rebatir con inteligencia o desfachatez, pero las evidencias son las que dan fuerza a la ecología y, en este caso, a la agricultura ecológica. Aquí va una pequeña muestra de las maravillas que existen en la naturaleza para defender a los cultivos y que ésta nos ofrece sin graves costes para la Humanidad.

(y aquí lo que pasa con los plaguicidas habituales)    nuev00061.gif (210 bytes)

 

Aunque en fase de experimentación para su perfecionamiento, el aceite de colza junto a un hongo prometen ser un eficaz insecticida natural contra las plagas de langostas. El aceite atrae a las langostas, éstas, al posarse sobre él, se impregnan de un hongo mortal para ellas.

El Vulgarone B es un compuesto que se encuentra en el aceite de un tipo de Artemisia douglasiana, un tipo de girasol fácil de cultivar y se ha demostrado tan eficaz y más rápido que el producto comercial Meta, utilizado contra el caracol de la manzana amarilla, responsable de terribles daños en las cosechas de arroz. También es eficaz contra el caracol "cuerno de carnero", que reduce el crecimiento del bagre, dañando sus cosechas.El Vulgarone B se podría rociar directamente sobre el agua de los arrozales pues no daña ni a éstos ni a cultivos como el de la lechuga.

Los sírfidos son animales parecidos a las abejas, de la familia de los dípteros, que ponen sus huevos cerca de los pulgones. Cuando estos huevos eclosionan, se alimentan de los pulgones, lo que produce un control biológico de estas plagas.

La Calceolaria andina chilena produce complejas moléculas muy eficaces para luchas contra los devastadores: aleuronas, moscas blancas y araña roja, insectos todos que no atacan a esta pequeña planta. Este insecticida natural tiene cierta eficacia frente a los pulgones y los insectos de los graneros y controla parásitos animales externos.

La leche entera se ha mostrado eficaz como anti-oidio en las viñas. El tratamiento se realizaría cada quince días.

Un componente químico de la saliva de la noctua de la remolacha, cuya larva ataca las raíces y las flores de este y otros cultivos, provoca la emisión por las plántulas de maíz de sustancias aromáticas que atraen a una pequeña avispa que ataca a la larva.

El aceite vegetal, extendido sobre el suelo de una porqueriza reduce notablemente los problemas de polvo y olores. La aspersión de aceite atenúa hasta la mitad los olores de la porqueriza y reduce en un 80% la cantidad de polvo.

El aceite que da al melocotón su olor podría sustituir al peligroso bromuro de metilo como desinfectante de suelos. Su esencia es el benzaldehído, que ataca hongos patógenos.

Algunas tortas vegetales, como las de ricino o cártamo, y el nematorg, derivado del árbol indio neem, perturban los ciclos vitales y reproductivos de los nematodos de agallas,que atacan a las leguminosas,  sin llegar a erradicarlos. Por lo tanto, la desinfección de los cultivos de leguminosas tendría una alternativa frente al vapor, de elevado coste, y, de nuevo, el nada recomendable bromuro de metilo.

 

Fuente: Campo y Mecánica y consumer.es