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Un estudio publicado en la edición de abril de Current Biology alerta sobre los peligros, incluso en pequeñas dosis, del bisfenol A, un compuesto habitual de plásticos de uso común destinados, en muchos casos, al consumo alimentario humano. Concentraciones de 0,02 partes por millón durante cinco o siete días, cantidad indetectable por análisis convencionales, ha sido suficiente para que embriones de ratones de laboratorio sufran una anormalidad, aunque de forma poco común, denominada aneuploidía. Esta anormalidad supone un error en la división celular que produce alteraciones cromosómicas relacionadas con la aparición de anormalidades en el feto o enfermedades genéticas como el Síndrome de Down o distintas formas de cáncer. El bisfenol A se utiliza en la composición de resinas epoxi, alquifenoles, poliéster-estirenos y algunas resinas de poliéster. Estos plásticos, a su vez, se usan habitualmente en envases para alimentos, botellas destinas a bebés, envases retornables de zumos, leche y agua y contenedores para microondas y utensilios de cocina. Aunque cautos ante este descubrimiento -realizado de manera casual-, los científicos destacan las enormes similitudes que existen en el desarrollo embrionario de ratones y humanos. El bisfenol A es un estrógeno artificial, también llamado disruptor endocrino. Estos son productos químicos que mimetizan la acción de los estrógenos naturales e interfieren en la acción del ciclo hormonal normal. Desde los años 60 se vienen observando los efectos nocivos de estos estrógenos en forma de anormalidades genéticas en distintas especies animales. Ultimamente se les ha relacionado con el camibo de sexo de peces en distintas zonas del planeta, especialmente en ríos ingleses, alemanes y estadounidenses y en las carpas españolas y portuguesas -según un reciente estudio del investigador del CSIC Damía Barceló. Los peligros del bisfenol A se acrecientan al estar presente en pesticidas, especialmente funguicidas, productos antioxidantes, retardadores de llama -usados en los equipos informáticos- y estabilizantes de PVC.
Fuente: consumer.es, 10-4-2003, citando a Current Biology y Nature |